Fundamentos para la Formación de una Federación de Estudiantes de Psicología en Chile
Marcelo Urra
Colectivo Psicología y Desarrollo Nacional

Contenido
Frente a la necesidad de contar con una Federación de estudiantes, una de las primeras cosas que saltan a la vista es que en los 50 años de profesionalización de la Psicología en Chile los estudiantes no hemos constituido ninguna instancia representativa de estudiantes que haya trascendido "el momento", o las buenas intenciones de sus fundadores. Si bien es cierto este fenómeno se repite por lo menos a nivel latinoamericano, probablemente por un factor intrínseco como es el poco tiempo en que se es estudiante de pregrado, y menos aun, dirigente estudiantil, consideramos que es sólo nuestra responsabilidad llegar a constituir una organización representativa.

Los profesionales tienen su referente en el Colegio de Psicólogos de Chile, los académicos en la Red Nacional de Unidades Académicas de la Psicología Chilena, los científicos en la Sociedad Chilena de Psicología Clínica. Sin embargo no existe un referente para los estudiantes.

El problema no sería mayor si nuestra disciplina se dedicara exclusivamente a generar conocimiento de laboratorio o ciencia básica. O bien, si el desempeño profesional no afectara la calidad de vida de grandes grupos de la población. Si bien no pretendemos establecer directrices generales para la Federación, pues creemos que será responsabilidad de sí misma desarrollarlas, tenemos la convicción de compartir el sentido de sensibilidad y responsabilidad por problemas que afectan la calidad de vida de las personas, sobretodo en Latinoamérica. Esta sensibilidad social, sin embargo, no se ha manifestado través de un discurso representativo de los estudiantes, o de un compromiso coherente con acciones concretas. Y estrechamente ligado a lo anterior, consideramos se encuentran otras temáticas, frente a las cuales, de nuevo, no sabemos que piensan o hacen los estudiantes.

Algunas temáticas son:
° Sentimiento de pertenencia entre estudiantes de Psicología.
Por nuestra experiencia en el II Congreso Latinoamericano de Estudiantes de Psicología, el cual es considerado uno de los eventos más masivos de carácter estudiantil en la región, logramos trascender las diferencias institucionales de más de 15 escuelas de Psicología, en función de hacer un aporte a los estudiantes de psicología, como una categoría social por sí misma. Y no solamente desde una condición nacionalista, sino también a nivel latinoamericano.

Consideramos que en muchos estudiantes de Psicología, existe la necesidad de interactuar a través de objetivos y tareas comunes, la cual vemos no está siendo satisfecha por ninguna instancia de estudiantes.

Por otra parte, la identificación con nuestro grupo, el grupo de estudiantes de Psicología nos permite, asumir una actitud más consecuente con aquellas cosas que nos interesan, de modo de ser capaces de asumir la responsabilidad, a través de la participación estudiantil.

° Psicología Latinoamericana versus Psicología americana-europea (Mainstream Psychology), o Psicología pseudoética.
En la década del 70 el psicólogo brasileño Aroldo Rodrigues (1981) realizo un programa de replicación de los principales hallazgos de la Psicología Social norteamericana. Los resultados fueron dramáticos: sólo el 50% de todos los enfoques, perspectivas o teorías fueron validadas en Brasil. Posteriormente el psicólogo transculural Harry Triandis (1980) señala que este porcentaje, por las características del Brasil, debe ser todavía menor en el resto de los países latinoamericanos, sobretodo en los países andinos. Frente a estos datos, una pregunta natural es qué tan lejos estamos de hacer contribuciones al desarrollo nacional si utilizamos una Psicología que en muchos casos, y aparte de su valor heurístico, en países como el nuestro "no funciona". Algunos psicólogos han planteado que frente a desafíos como éste, una de las soluciones es desarrollar un Psicología Autóctona (Indigenous Psychology), arraigada en la creencias, metáforas e idiosincrasia de un lugar cultural determinado (Adair, 1995). En definitiva que discrimina y reconoce los fenómenos emic (culturales) de los fenómenos etic (universales). Y de esa manera no caer en la negligencia de aceptar una Psicología supuestamente universal, o llamada Psicología pseudoetica (Pseudoetic Psychology) (ver Salazar, 1980). Esta es una posición. Para otros como Ardila (1982), la Psicología debe ser como toda ciencia, universal, y por lo tanto no tender a la indigenización.

Como sea, desarrollar la Psicología Autóctona Latinoamericana implica, por una parte, cambiar la mirada, teniendo como referente, ya no la Psicología norteamericana, sino la cultura latinoamericana. Esto implica también cambios, en la llamada "extranjerización" de la formación de psicólogos. Por otra, representa un desafío para "hacer más Psicología" o desarrollar la investigación en Psicología en nuestro país.

° Importancia de la formación académica, profesional, científica y orientada al desarrollo personal y la ética, de los psicólogos.
Durante 1974 se realizó en Colombia la 1ª Conferencia Latinoamericana de Formación Científica y Entrenamiento Profesional de los Psicólogos (ver Ardila, 1978). Allí se delineó lo que se ha "llamado el modelo latinoamericano de formación del psicólogo". Considera dos vertientes fundamentales: el entrenamiento profesional y la formación científica. En 5 años el psicólogo queda habilitado para desempeñarse profesionalmente en cualquier área, por ello se la considera un formación de carácter terminal. Ese ha sido también el modelo que ha regido para nuestro país.

En los aspectos de la formación, probablemente sean los estudiantes quienes más tengan que decir por la familiaridad con el tema. De parte de los estudiantes sólo conocemos, como antecedentes, la necesidades de una perspectiva latinoamericanista en la formación, planteada por alguno de nosotros (Urra, Kupfer, Galindo, Quezada & Varela, 1999). Algunos psicólogos han manifestado sus puntos de vista, o realizado estudios empíricos: (1) problemas de la adecuación de los contenidos entregados en pregrado a la realidad nacional (Morales, Sziklai, Díaz & Scharager, 1988, Avendaño, 1996) y falta de actualización y diversidad (Betancourt, 1999); (2) formación extremadamente teórica, en desmedro de actividades prácticas que ayuden a desarrollar habilidades profesionales (Moyano, 1990); (3) carencia de formación científica, como consecuencia de la falta de recursos humanos en las escuelas de Psicología, en función del paradigma de una carrera de "papel y lápiz" (Villegas, 1999, 2000); (4) falta de una consideración de la formación orientada al desarrollo personal y la ética como tercer eje formativo (junto a la formación profesional y científica) (Bolgeri, Celis, Campos, Iturra & Boric, 1997).

Otros problemas planteados han sido en relación a los aspectos formales de la formación tales como, requerimientos de ingreso a la carrera, condiciones de permanencia en la carrera, requisitos de egreso, graduación y titulación, formación académica, entre otros, y en los cuales no habría uniformidad entre las distintas escuelas, y la diversidad no se encuentra respaldada por criterios confiables o empíricos (Villegas, 1999).

° Relevancia nacional o social de la Psicología.
El tema de la relevancia nacional de la Psicología probablemente sea uno de los más críticos por las dificultades para lograrlo. Hay quienes han señalado que si en los países industrializados, el rol de la Psicología ha sido muy limitado en los procesos de desarrollo del país, menos se puede presumir una contribución en países en desarrollo (v. g. Jahoda, 1974; Zaidi, 1979; Boesch, 1986, citados en Berry, Poortinga, Segall & Dasenl, 1992). Ardila (1982) describe que la asunción típica de un psicólogo es que la Psicología es la ciencia del futuro y que él tendrá un rol fundamental en solucionar los grandes problemas de la sociedad. Naturalmente esto es absurdo, agrega, ya que la sociedad no está pensando lo mismo.

Pese a todo, siempre existen opiniones más esperanzadoras. En general, en Latinoamérica han sido los psicólogos sociales, quienes han explicitado diferentes perspectivas para responder al problema de la relevancia de la Psicología. Emilio Ribes (1976, citado en Sánchez, 1998), en México, señala que dado que la Psicología no ha logrado desarrollar una tecnología, comparable con la de otras ciencias, y por otra parte, la solución de los grandes problemas de la sociedad pasa por sus elementos estructurales, como es el caso de la economía. Por ello, lo que los psicólogos pueden hacer es aportar a la contribución de otras disciplinas con responsabilidades prioritarias como la medicina y la educación. Ello, a través de técnicas específicas desarrolladas por la Psicología (v. g. test psicológicos, programas de promoción de la salud). Esta perspectiva ha sido denominada Ciencia Aplicada, y ha sido criticada por el problema que genera de estatus y dependencia de nuestra disciplina (Villegas, 1998).

Escobar (1980, citado en Villegas, 1998) plantea el Bienestar Psicosocial como un indicador de desarrollo, distinto a otros indicadores de carácter económico, educacional o de la salud. Considera el nivel de la percepción de control, por parte de los seres humanos, en relación a las variables que pueden mejorar sus condiciones de vida. Aumentar el nivel en el que se expresa este indicador es posible a través de distintas formas de intervención en Psicología, y en distintos niveles de cobertura. Sánchez (1998) dirige una crítica, ya que los esfuerzos por respaldar este indicador han sido escasos.

Desde otro punto de vista Aroldo Rodrigues (1979), como señalamos antes, promueve la realización de replicaciones del conocimiento producido en otras culturas, de modo de saber con mayor precisión el nivel validez y aplicación de tales conocimientos a nuestra realidad.

Jacobo Varela (1971, citado en Varela, 1979, 1990), psicólogos social uruguayo que tuvo gran renombre en Estados Unidos, presenta la Tecnología Social, basada en una forma de solucionar problemas concretos, a través de una específica combinación de aportes de la Psicología. Por contraste del intento de resolver problemas, a través de intervenciones con una sola técnica particular. Esta forma de operar sería verdaderamente similar a otras tecnologías en la física o en medicina que utilizan distintas teorías o modelos para intervenir. Además, sin tener que hacerse cargo del llamado "problema de la complejidad de la realidad", existente en todas las ciencias, pero que para muchos ha sido una justificación de la limitación de la Psicología para responder con la eficacia de las "ciencias duras".

La Participación Ciudadana dada a conocer por Euclides Sánchez (1998), se define en contraste con los anteriores planteamientos, ya que en general se ha desconocido el potencial de las propias personas o grupos para resolver sus problemas, dejando ese rol en manos únicamente de los expertos, que en este caso serían los psicólogos. La propuesta es coherente con la definición de Psicología Comunitaria y algunos de sus conceptos como el empoderamiento o el desarrollo local (Rozas, 1993).

La Síntesis Experimental del Comportamiento, de Rubén Ardila (1999), representa una integración de los aportes hechos al condicionamiento y al análisis experimental, con el propósito de un mundo mejor basado en la ciencia, particularmente en la Psicología como ciencia de la conducta.

Finalmente el Desarrollo Nacional, en relación a la relevancia social de la Psicología, señala la generación de conocimiento psicológico a partir de hipótesis orientadas socialmente, en vez de orientadas teóricamente (McGuire, 1973). Por ello promueve el desarrollo de la disciplina en función de temas de interés nacional, en vez de una agenda temática definida por los científicos. El desarrollo se define en función de la comprensión del estado inicial, proceso y estado final, de las personas involucradas. Por lo tanto no está conceptualizada a priori (Berry, Poortinga, Segal & Dasen, 1992). Uno de los factores involucrados en la contribución de la Psicología al desarrollo nacional, es la difusión de la Psicología Autóctona (Adair, 1998) (o indigenización), la cual promueve un paradigma transaccional, en el cual, contexto, epistemología y fenomenología en una cultura, son aspectos centrales de investigación (Kim, Park & Park, 2000).

Como se puede apreciar, han habido distintas respuestas respecto al tema de la relevancia social de la Psicología. Algunas de ellas tienen suficientes similaridades como para articularlas. En otros casos no es tan así. En todo caso, consideramos, refleja la preocupación en un tema frente al cual no existen respuestas definitivas o concluyentes.

° Desarrollo de la investigación científica en Psicología
Los recursos humanos en Psicología, así como en Ciencias Sociales, a nivel latinoamericano, son lo suficientemente escasos como para no representar o impactar significativamente el conocimiento psicológico mundial.

Pretenderlo no es una consideración realista, más bien a lo que se puede aspirar es a desarrollar conocimiento psicológico que sea relevante a nivel local (Manzi, 2000). Un dato representativo es el contraste de 300 títulos de revistas científicas de Psicología en Estados Unidos (Cejka & Eagly, 1999), contra dos revistas de carácter internacional en Latinoamérica: Revista Latinoamericana de Psicología y Revista Interamericana de Psicología. Eventualmente habiendo una tercera (Oblitas, 2000): Revista Psicología Contemporánea. A nivel nacional encontramos con relativa regularidad 5 revistas, indexadas a catálogos internacionales de publicaciones científicas: Revista Chilena de Psicología, Terapia Psicológica, Psicología (U. de Chile), Psicología y Sociedad (U. Central) y Psyke (PUC).

Con lo anterior, si bien la cantidad de conocimiento psicológico es pequeño en relación a otros países desarrollados, a nivel de lo que ocurre en el país, el lugar que ocupa la Psicología, por ejemplo en el Fondo de Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDECYT), es el 10º lugar, y el 1º entre las ciencias conocidas como sociales. Además, se espera que esta situación mejore en los próximos años (Manzi, 1999, citado en Villegas, 1999).

Si bien contrapesando los datos la situación no es ni dramática ni promisoria, creemos que el desarrollo de la investigación científica debería ser mayor, dada la gran cantidad de recursos humanos de la disciplina, repartidos en aproximadamente 36 escuelas de Psicología, con una población de seis mil psicólogos y diez mil estudiantes de Psicología. Un mayor estímulo a la investigación en pregrado resulta deseable. Resalta en este punto la carencia de formación científica (Villegas, 2000). Como consecuencia el alumno se transforma en un receptor pasivo de conocimientos, los cuales no tienen posibilidad de contrastarse o enriquecerse con una adecuada investigación local (Descuvieres, 1985). En algunos casos vemos que la reacción se manifiesta en una desconfianza con el conocimiento científico, o bien un descuelgue emocional de discursos sobre la realidad y el conocimiento, basados en la opinión personal, puntos de vista particular, o "lo que uno siente". La crítica, por otra parte, siendo necesaria y permitiéndonos que nos demos cuenta de debilidades, equivocaciones o carencias, llevada a su extremo, nos deja de brazos cruzados dándonos cuenta que todo esta mal, y no hay nada que se pueda hacer, más que seguir criticando. Sin pretensión de "deslegitimar" o invalidar este tipo de discursos, creemos que el quehacer de la Psicología tendrá que ser coherente con la identidad de la disciplina: ciencia y profesión.

° Orientación profesional asistencialista versus promoción de la autonomía.
Probablemente sea la Psicología Comunitaria la que tenga mayor claridad sobre las consecuencias negativas ligadas a la postura asistencialista como validadora del statu quo. En la contraparte se encuentra la promoción de la diversidad y el fortalecimiento de la creencia en las propias potencialidades de las personas y la comunidad para superar sus dificultades. Nada peor que regalar una mediagua. A su vez tiene que ver con el respeto a la diversidad presente en cada sociedad. Por lo tanto, asegurarse de tener información adecuaada de la manera de existir o de su filosofía de vida. Como por ejemplo las minorías étnicas, donde vemos recurrentemente en los medios de comunicación, como en algunas políticas económicas del gobierno, se intenta imponer la cosmovisión del sistema económico imperante.

Tal como se planteaba en la década del 80, incluido su contexto histórico, se puede esperar que el psicólogo sea un agente de cambio (Morales et al, 1987), en vez de sólo satisfacer las necesidades de una élite, dejando fuera a grandes grupos de la población que no siempre pueden acceder a los servicios psicológicos (Asún, 1984, citado en Morales et al, 1988). Seguramente esta situación no ha cambiado grandemente, y vemos como una parte de la Psicología continua sirviendo a estos grupos, legitimando un orden social, que es sólo privilegio de unos pocos.

° Contexto y equidad social.
Dentro de las consecuencias del sistema económico neoliberalista, seguramente sea su invasión con sus mecanismos de funcionamiento en prácticamente todos los ámbitos de la vida del hombre, y en distintos niveles, incluyendo la familia y el propio individuo. La consigna que estimula la iniciativa personal y la competencia establece una dramática división de la sociedad entre integrados y excluidos (Pérez, 1996). Entre triunfadores y vencidos, no importa cómo.

Esta dinámica de la desigualdad (Descuvieres, 1997) representa un serio desafío para la Psicología, por cuanto implica la decisión de optar, no sólo priorizando un grupo por otro, sino la de aceptar o no, un orden social que genera una fuerte injusticia social.

Nuevamente, y tal como en los temas anteriores, desconocemos el rol que han tenido los estudiantes de Psicología, en términos de una propuesta de discurso, o de acciones concretas. Reconociendo esta situación, o desconociéndola, no lo sabemos.

° Regulación intra escuela de la formación que entregan.
El psicólogo Julio F. Villegas presentó (1999) los problemas básicos para el entrenamiento profesional y la formación científica de los psicólogos en Chile. Luego de la realización del Primer Encuentro ampliado de la Red Nacional de Unidades Académicas de la Psicología en Chile, Villegas, confirma, a través de una encuesta realizada a los directores de escuela, la atingencia de los problemas planteados por él. Aun más, la Sociedad Interamericana de Psicología, ha patrocinado un programa de investigación, sobre los problemas básicos, en los países de las tres Américas.

Sin necesidad de detallar cuáles son los problemas, una buena parte de la responsabilidad por las condiciones en que se da la formación que reciben en sus escuelas, es de los propios estudiantes. Al respecto, no tenemos antecedentes de pronunciamientos al respecto, por parte de ellos.

° Requisitos de Colegiatura (Colegio de Psicólogos de Chile).
Los requisitos de Colegiatura establecen los requerimientos mínimos para afiliarse al Colegio de Psicólogos de Chile. Entre ellos ramos fundamentales de formación básica, general y profesional en Psicología. Respecto de la carrera; exigencias de admisión, estructura curricular y exigencias de graduación, estructura administrativa y académica, e infraestructura ("Colegiatura", 1998).

Su propósito es resguardar la igualdad y excelencia de la formación científica y entrenamiento profesional.

° Sistema de Acreditación de Psicólogos Clínicos Especialistas en Psicoterapia.
La Acreditación consagra la Psicología Clínica y la Psicoterapia como formación especializada de postgrado o postítulo. Le reconoce, por tanto, a la formación de psicoterapeutas condiciones muy particulares que no pueden darse en los estudios de pregrado ("Acreditación", 1995). Sus objetivos iniciales eran reconocer entre pares a quienes ejercían la Psicoterapia, y a su vez, unir a los psicólogos clínicos, sin importar su orientación teórica ("Acreditación", 1995).

El proceso está a cargo de la Comisión Nacional de Acreditación de Psicólogos Clínicos, formada por el Colegio de Psicólogos de Chile y la Sociedad Chilena de Psicología Clínica.

° Protocolo de Formación de psicólogos, de la Coordinadora de Psicólogos del MERCOSUR y países asociados.
La Coordinadora de Psicólogos del MERCOSUR y países asociados, fue creada en octubre de 1995 y está formada por representantes de organizaciones gremiales y/o colegios profesionales de Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay, Chile y Bolivia. Entre sus propósitos está el de armonizar la normativa profesional de los países miembros, con el fin de facilitar la circulación de los profesionales psicólogos, garantizando un eficaz control de sus responsabilidades ("Mercosur y relaciones internacionales", 1998).

La definición del Protocolo de Formación ha sido una de sus principales tareas. Basado en las directrices curriculares que son:

1. Garantizar una formación mínima común para el reconocimiento, en todos los países, de un psicólogo.
2. Garantizar el pluralismo teórico y metodológico en la formación del psicólogo.
3. Garantizar la formación generalista en el pregrado, reservando la especialización al postgrado.
4. Garantizar la formación interdisciplinaria.
5. Garantizar una formación científica, reconociendo a la Psicología como una disciplina que produce los conocimientos que aplica.
6. Garantizar la integración teórica-práctica en todo el transcurso del desarrollo curricular.
7. Garantizar la capacitación para el trabajo en equipos multiprofesionales.
8. Garantizar una formación comprometida con la atención a las problemáticas sociales.
9. Promover la construcción de la identidad profesional del psicólogo.
10. Promover el compromiso ético a lo largo de la carrera, favoreciendo la formación de aptitudes críticas o reflexivas.

° Acreditación de las escuelas de Psicología a cargo de la Comisión Nacional de Acreditación de Pregrado.
La Comisión Nacional de Acreditación de Pregrado ha formado la Comisión Técnica que desarrollará los criterios para la acreditación de escuelas de Psicología a lo largo del país. Este hecho puede tener fuertes repercusiones en la formación de los psicólogos.

Actividades
Las actividades realizadas por los estudiantes de Psicología en Chile, pueden desprenderse de las temáticas que puedan ser de interés.

Así como ocurre con los contenidos, no hay conocimiento de actividades representativas de estudiantes de Psicología en Chile. Si bien es cierto, podemos referir a algunos congresos de estudiantes organizados en algunas zonas del país, la trascendencia que tuvieron, en función de acuerdos, documentos, creación de organizaciones de estudiantes, es prácticamente desconocida. Sin dudar de las buenas intenciones de las actividades realizadas, y de haber logrado el propósito de establecer espacios de encuentro y unión entre estudiantes, creemos que han fallado, incluyendo nuestro caso con el II Congreso Latinoamericano de Estudiantes de Psicología, en cumplir con objetivos en el mediano y largo plazo.

Las actividades que pueden realizarse dependerán de los temas de interés y la creatividad de los organizadores. Sólo como modo de ilustrar señalamos dos posibilidades:

° Congresos nacionales de estudiantes de Psicología u otras.
° Actividades de intervención.

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